Fundamentos
Psiconeuroendocrinoinmunología
La Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI) estudia la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endócrino, y ofrece los conceptos y los componentes para cambiar la forma en que las personas percibimos el mundo.
Los componentes de la PNEI son los neurotransmisores, las hormonas y las citoquinas que actúan como moléculas mensajeras llevando información entre los sistemas nervioso, endócrino e inmune. Esta nueva rama de la ciencia nos muestra que la mente o la actividad del cerebro es la primera línea que tiene el cuerpo para defenderse contra la enfermedad, el envejecimiento y la muerte, y alinearse a favor de la salud y el bienestar.
Relación mente-cuerpo
La ciencia está demostrando que lo que llamamos "mente" es el resultado del funcionamiento del cerebro: los pensamientos, las creencias, las ideas, los sentimientos, las emociones y las esperanzas, que resultan de actividades eléctricas y químicas generadas en las células nerviosas del cerebro. De tal modo que, si cambiamos nuestros pensamientos, podemos modificar nuestro cerebro. Y al hacerlo, influiremos también en nuestra biología.
La PNEI demuestra cómo se transforman las emociones en sustancias químicas, moléculas de información que influyen en el sistema inmunológico y en otros mecanismos de curación del cuerpo:
- La mente, las ideas y las emociones afectan a nuestras moléculas, a nuestra salud física, mucho más de lo que se creía.
- Las emociones son un puente no solo entre la mente y el cuerpo, sino también entre el mundo físico y el espiritual.
Todas las moléculas poseen un aspecto vibracional y otro de partícula o fisiológico y estas moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo y afectan no solo psicológicamente sino también en lo físico.
Actitudes, creencias, hábitos saludables y estados emocionales desde el amor hasta la compasión y desde el miedo hasta el resentimiento y la rabia, pueden desencadenar reacciones en cadena que afectan la química interna optimizando o debilitando nuestro estado funcional.
Todos disponemos de un potencial bioquímico para crear salud y está en nuestras manos actualizarlo.
En el P.A.R.A, los pacientes y sus acompañantes aprenden cómo generar las drogas endógenas y modificar, de este modo, la biología.
Neuroplasticidad del cerebro
En síntesis: El ser humano con la ayuda de pautas específicas y de ciertas prácticas, está en condiciones de poner en funcionamiento sustancias mensajeras endógenas, cambiar su composición y su concentración, e influir sobre sus propias acciones sinápticas.
Por eso, examinar ideas, creencias y sentimientos resulta una experiencia de cambio de vida. Las neurociencias han dado origen al concepto de neuroplasticidad, que no es otra cosa que la habilidad natural del cerebro para formar nuevas conexiones.
Las emociones y los recuerdos de las experiencias están codificados en redes neuronales, y las redes neuronales están conectadas al hipotálamo. La buena noticia es que podemos salir de este circuito. En el P.A.R.A. se aprende cómo activar nuevas redes para que los químicos comiencen a fluir internamente logrando el cambio que cada paciente necesita y elige realizar.
Remisiones espontáneas
Hoy en día, múltiples evidencias científicas muestran que una remisión espontánea es posible. Y en nuestros años de experiencia lo hemos comprobado muchas veces: pacientes que no aceptaron formar parte de un pronóstico o una estadística que les decía que no era posible regresar a la salud, se dedicaron a crearla más allá de haber sido condenados por la medicina, reforzando la respuesta curativa del organismo.
Ya no es posible concebir la inmunidad frente a las enfermedades como algo que pueda estudiarse solo in vitro, o bajo un microscopio; en general, ni fuera del organismo vivo. El sistema inmunitario es más inteligente que todo eso y reacciona a los mensajes del cerebro; de hecho, está controlado por el cerebro.
Hoy se sabe que nuestros genes se activan y se desconectan en respuesta a nuestras esperanzas, deseos, fantasías y sueños. Esta capacidad de respuesta es la responsable del hecho de que el determinismo genético y la "irreversibilidad", tal vez en poco tiempo, se transformen en un mito.
