Existe suficiente evidencia de que los tratamientos basados en la medicina biopsicosocial que atienden las necesidades emocionales, cognitivas, físicas, vinculares, inconscientes, espirituales y energéticas pueden no solo mejorar la calidad de vida -particularmente de personas con enfermedades graves- sino también afectar el curso de la propia enfermedad.

El modelo biopsicosocial propone que factores psicológicos y sociales pueden tanto proteger a una persona de la enfermedad como aumentar la susceptibilidad a ella.

Esto dio lugar al desarrollo de un nuevo campo dentro de la medicina conocida como medicina del comportamiento, que se dedica a una comprensión más profunda de lo que entendemos por salud y a explorar la mejor manera de promover la salud y prevenir la enfermedad; además de tratar y sanar lo mejor que podamos las enfermedades y discapacidades que experimentemos.

  • La medicina del comportamiento fue oficialmente establecida como tal en 1977, y reconoce en forma explícita que la mente y el cuerpo se encuentran íntimamente interconectados y que tanto la apreciación de estas interconexiones como su estudio científico resultan vitales para un entendimiento más completo de la salud y de la enfermedad. Se trata de un campo interdisciplinario que une las ciencias del comportamiento y las de la biomedicina, con la esperanza de que esta fertilización cruzada genere una imagen más amplia de la salud y de la enfermedad de lo que podrían hacer por sí solas.
  • La medicina del comportamiento reconoce que nuestras pautas de pensamiento y nuestras emociones pueden representar un papel de gran importancia en la salud y en la enfermedad. Reconoce asimismo, que lo que la persona haga sobre sus cuerpos y enfermedades puede tener importancia en su sanación, y que la forma en que vivimos nuestras vidas, lo que pensamos y lo que hacemos pueden influir de manera notable en nuestra salud.
  • La medicina del comportamiento amplía el modelo tradicional de cuidados médicos para dirigirse a la mente además de al cuerpo; al comportamiento, creencias y sensaciones, además de a las señales, síntomas y procedimientos.

Al involucrar a la persona en esta definición ampliada de la medicina y de los cuidados médicos en forma participativa, la medicina del comportamiento ayuda a que los individuos trasladen su equilibrio de la responsabilidad por su bienestar -desde la exclusiva dependencia a sus médicos-, y lo depositen en sus propios esfuerzos personales sobre los que tienen control más directo que los hospitales, procedimientos médicos y profesionales.

El Modelo Humanista y Holístico
  • Utiliza la conexión entre el cuerpo, la mente y el espíritu.
  • Considera al cuerpo como un organismo y ve al paciente como un sujeto relacional.
  • Enfatiza la conexión y el cuidado amable entre el médico y el paciente, frente a un diagnóstico utiliza la curación desde afuera hacia adentro y desde adentro hacia afuera, y consideran extremadamente importante el proceso de sanación desde adentro hacia afuera.
  • Trabaja logrando el equilibrio entre las necesidades institucionales y las necesidades individuales; la toma de decisiones y la responsabilidad es compartida entre el paciente y el practicante, trabaja buscando el equilibrio entre ciencia y tecnología con el humanismo.

El enfoque de esta medicina es encaminado también, no solo a la curación sino a la prevención de las enfermedades, considera la muerte como un resultado aceptable, como un paso en un proceso. El cuidado médico es conducido por la compasión, y este enfoque considera muy importante una apertura mental hacia otras modalidades: se pueden abarcar múltiples caminos de sanación.