OTRAS ENFERMEDADES SEVERAS

Si alguna vez hubiese imaginado que viviría lo que estoy viviendo, debo decirles, que les estaría mintiendo….y eso que soy una experta en ilusiones y sueños por cumplir…

Me llaman Lala, tengo 41 años, estudié y ejercí como arquitecta, y transito hace 6 años la experiencia de una enfermedad autoinmune en mi cuerpo, como lo es la Artritis Reumatoidea…mi gran Maestra

Los primeros dos años, luego de conocer el diagnóstico, fueron de corridas, enojo, ira, negación, por qué a mí, y sobretodo cómo se sigue… Luego de unos meses, abrumada por el trabajo que dejaba sin aliento mi agenda diaria, y una mente anestesiada por el miedo y la tristeza, accedí a hacer el programa P.A.R.A. de la Fundación Salud. El Universo permitió que llegara la persona exacta, y en el momento indicado, para decirme que todavía había esperanzas….absolutamente aturdida, pude suspender todas mis actividades por una semana, y he aquí, que he conocido a una de las personas más importantes y que ha cambiado mi vida de una vez y para siempre, Stella Maris Maruso. De su mano aprendí a vivir, a disfrutar, a ser íntegra, pero por sobretodo a ser mejor persona y ampliar mi círculo ; me devolvió las ganas de vivir, a tener un propósito y a tener “una canción más para cantar”…

Enfrentarse con la necesidad de morir, en varias oportunidades, ha marcado la diferencia para “volver a empezar”, porque cuando lo abandonas todo, te haces un nudito en la cama y decís ojalá que mañana no amanezca, te aseguro que has quedado vacío absolutamente de todo miedo, rencor, vanidad y sobretodo soberbia. Lo entregas todo, por un poco de alivio a tanto dolor físico. Sientes que nada tiene sentido si no eres capaz de llevarte un vaso de agua a la boca o que te derrumbas de dolor por llegar a un calmante en medio de la madrugada.

Pocas cosas como el Miedo a la Supervivencia, te dan el verdadero significado de la palabra ENTREGA. Me ha llevado tiempo, pero por sobretodo coraje, para enfrentarme “¿al qué dirán?, al ¿quién soy? “ Pero el tiempo, la paciencia, la voluntad, y por sobretodo la perseverancia me han demostrado, que hay caminos que no conocía, pero que verdaderamente han valido la pena saber de ellos, para poder recorrerlos, muy a pesar de todo.

En este punto tengo que decirles, que como cualquier ser humano, he tenido desafíos personales y también profesionales, que jamás hubiese imaginado; pero les aseguro que entregarse a la Gracia del Universo, ha sido uno de los trabajos más desafiantes que me hayan encomendado. Esto implicó soltar el ego, soltar el sistema de creencias, los dogmas, los prejuicios, las ilusiones, enfrentarme cara a cara con los miedos y sobretodo a mis catástrofes imaginarias.

Con un trabajo paso a paso y de genuina Conciencia, la Vida me ha sorprendido muy por encima de lo que alguna vez haya imaginado.

Desde lo más básico, puedo decirles que haber descubierto los sentidos, ha sido una de las cosas más maravillosas que me han sucedido. Puedo decir que en las tardes de un calor extenuante y con un agobio y cansancio indescriptibles, la brisa de verano y el perfume de rosas han sido los opiáseos perfectos; la frescura de la lluvia en mi cara y un asiento a mitad del camino, han sido el motor de fuerzas para llegar a casa, o la cara forzada de mi madre alimentándome, para decirme “saldremos de ésta “…..les aseguro que transforman a cualquier persona.

He podido descubrir que la Risa desmesurada y genuina puede permitirte llegar en busca de ayuda. Que el baile y la Celebración, pueden dibujarte una sonrisa en la cara, luego de haber recibo el pronóstico de un estudio médico; y eso es mucha medicina para mi cuerpo. Que la Meditación y el estado de contemplación pueden darte el alivio al dolor más profundo que jamás hayas experimentado. Que el Amor por la vida, quizás no te lo den tus padres, sino el brillo de una gota de lluvia sobre el púrpura de una flor. Y que el Amor incondicional, no tenga que ver con encontrar la persona que quiera compartir tu vida con la suya; sino que tu cuerpo físico necesita de la materia para expresarse, pero de un Alma Libre para expresarse donde, cómo y cuándo quiera. Gracias a la vida, por haber inmovilizado mi cuerpo físico casi por completo, porque eso me permitió darle “alas a mi Alma y luego a mi físico” y juntos haber atravesado las peores tormentas.

Agradezco a la Vida haberme dado la posibilidad de volver a caminar, porque el haber estado casi absolutamente inmovilizada, me ha enseñado la diferencia entre lo urgente y lo importante. Lo lindo de las palabras, pero la sabiduría del silencio. La complicidad de una mirada, pero la temperatura de una lágrima, han podido marcar la diferencia y …“devolver mi estrella de mar a su Mar, cada día”…

El tránsito por la experiencia de la artritis reumatoidea, no solo me ha enseñado de las limitaciones del ser Físico, sino de las Potencialidades del SER.

Si creen que lo han leído todo, están equivocados. Lo que le ha sucedido al ser físico, es “nada”, al lado de lo que ha experimentado el Ser. Transitar el dolor físico, me ha llevado a la curiosidad de saber, qué le había pasado a mi Alma, mi Espíritu y mi SER; y he aquí el mayor de los dolores….haber sabido que mi cuerpo físico había sido violado, fue solo el principio de saber que había sido violada psicológicamente una y mil veces por LA persona que más había amado en esta vida, fue el dolor más grande que haya tenido que atravesar. Pero gracias a tener el Valor de transitarlo he comprendido que este Ser, ha sido todo lo que ha podido y querido Ser; y que está en mí tener la suficiente valentía de Soltar todo el sufrimiento que estos hechos me han producido. Porque si de algo he aprendido, es la diferencia entre el Dolor y el Sufrimiento. Haber conocido la Compasión en su máxima expresión, no solo ha liberado mi cuerpo físico, sino mi Alma.

Es el día de hoy, que casi sin excepciones, agradezco todos los días, los pies que me sostienen, los ojos que ven y por sobretodo la sensación de alivio en una caricia de una mano sobre la otra.

Stella me ha podido mostrar, que en la más profunda oscuridad, conoces el verdadero potencial de tu LUZ, y eso yo lo he sabido experimentar.

Agradezco profundamente a la Fundación Salud y a todos y cada uno de sus integrantes, por haberme ofrecido la mayor y más sincera sonrisa, cuando mi mundo se derrumbaba. Porque han sabido del abrazo, pero también del silencio, cuando el sufrimiento del Alma atraviesa sus fibras más íntimas.

Y por último, agradecimiento infinito a mi Ser, que ha sabido esperar el momento perfecto, la hora indicada y el instante fugaz de comprender que cada acción tiene el aprendizaje de haberla atravesado, pero la dulce experiencia de haber existido para salir de ella con un nuevo significado. Tomo las palabras de Elisabeth Kübler Ross, para definir mi estado… “Nadie que haya tenido una experiencia cursada en el umbral de la muerte, ha tenido a continuación miedo a morir “…

Gracias al universo, que me ha permitido expresarme, en esto que le llaman Vida

LALA

P.A.R.A. 116, Agosto 2012

Me llamo Esther. Desde el 2010 comencé con algunos malestares y dificultad para caminar. Me dieron varios diagnósticos y medicamentos que me quitaron las molestias, pero en 2013 empeoraron otras funciones. Hoy puedo moverme bien, pero perdí el habla y tengo problemas de deglución que me obligan a tener alimentación parenteral (todo procesado), por paresia en lengua, paladar y algunos músculos faciales y respiratorios. Ultimo diagnostico Esclerosis Lateral Amiotrofia de tipo Bulbar. Enfermedad en Motoneurona Inferior. Es crónica y progresiva.

Con mis 59 años un nietito, dos hijos, uno especial, no lo aceptaba. Comencé a echar culpas hacia afuera, que los corticoides eran los culpables. Que el stress por mi trabajo. Una situación de desilusión vivida que afectaba mis emociones (algo de todo eso lo causaba, sí, pero desde mis actitudes). Yo no lo sabía, pero mis pensamientos no saludables me estaban autodestruyendo.

Hacia unos años había presenciado un Seminario de Stella Maris en Córdoba, donde me encontraba descansando. Compre un libro, que luego preste y no me devolvieron. Le dije a mi esposo, quiero ir a Fundación Salud. Fuimos, y en diciembre del 2015 realice mi PARA, y comencé mi plan de salud. Gracias al Eterno Padre por haber recordado las maravillosas palabras de Stella.

Los primeros días nos costó amoldarnos a las tareas, simples en realidad, que debía cumplir. Porque la Flia debe colaborar en algunas cosas, para permitir que el Parista cumpla bien el plan, por lo menos con no consumir el tiempo y la energía del enfermo. Desde el amor todo se puede, se pueden generar cambios sanadores en todos, si quieren.

En principio pude reencontrarme con la naturaleza y todas las maravillas que Dios ha creado, vivo casi en el campo, pero a cuadras de zona turística. Tanto mirar sin ver, ahora veo los pájaros, los caballos pastando frente a casa, la tibieza del sol cuando sale, en verano con un cielo diáfano. La brisa que refresca y hace bailar a plantas y árboles. Tocar y sentir. De cuantas cosas me venía privando.

Decidida a sanar mi interior, no quería olvidarme de nada, arme una hoja con cuadriculas, como recordatorio de lo que hacía cada día. Cosas fáciles de hacer, pero a veces alguna cosa no hacía. Lo que es fácil de hacer también es fácil de no hacer dice Stella. Hay que estar atento. Si nos permitimos dejar de hacer, paulatinamente vas perdiendo la disciplina y podes abandonar. Así que miraba mi hojita y me preocupaba de cumplir bien mi plan durante los 3 meses que duraba. Aunque hoy sigo haciendo muchas cosas pues me ayudan a mantenerme “Viva”, presente y en conciencia.

Cuatro meditaciones diarias, una de sanación con visualización y de 17 que iba intercalando. Las reflexiones y preguntas de Stella me abrieron los ojos a lo que no podía ver. Entendí que tenía que desligarme de mis resentimientos, rabia, eso fue lo primero que trabaje. Luego sacar de mi cuerpo el control, ya no iba nunca al emprendimiento fliar pero desde la distancia ejercía control, mi carácter perfeccionista, todo muy limpio, los huéspedes contenidos y atendidos con un plus. Tenía que soltar todo, soltar, soltar, todo es para soltar. Gracias a las lecciones en las meditaciones, escuchándolas una y mil veces, hasta hacer carne que mis actitudes pasadas colaboraban con mi enfermedad. Y el cuerpo te habla. Me sentía fantástica, pero si un día algo

que sucedía me tensionaba, automáticamente mis esfínteres me avisaban, la tensión y dolor de cuello también. Centrarme nuevamente en mi plan y que no me importara otra cosa. Ahí comencé a trabajar lo urgente y lo importante. Cuesta, pero lo único importante en este momento de mi vida es mi salud.

Me ayudo mucho la reflexión que nos dice olvida el pasado, el pasado ya no nos pertenece, lo que paso, paso. Viví a fondo el momento presente, lo que estás haciendo ahora. Basta de yo. No me había dado cuenta de que tenía un ego bastante considerable. Creía haber trabajado siempre por el bien de mi Flia, y de mi comunidad parroquial, y otras cosas que Dios permitió pasaran por mi vida. Pero en el fondo esperaba el amor reciproco, no en cosas materiales, solo la gratitud. Y no es así. Hay que amar incondicionalmente, sin esperar ni siquiera un beso. La cadena es hacia adelante, lo que esta atrás ya no existe. Cuanta Paz da amar incondicionalmente a todos. Y dejar que la vida vaya por su curso, sin pensar que voy a hacer mañana, el mañana tiene su aflicción. Tengo que ocuparme de lo importante no de lo urgente, y lo importante es mi salud. Otros se encargaran.

Lo último que encontré fueron mis creencias insalubres, hace no más de 3 semanas. Me crie con eso de: Hay que sacrificarse, sin sacrificio no se llega a nada…… Hoy me rio de eso, hay que vivir y buscar lo mejor para la Flia, sin olvidarse de abrir el circulo para mirar al que está necesitado a nuestro lado, pero en la alegría, no en el dolor del sacrificio. De que me sirve si después la enfermedad no me permite disfrutar con todos la alegría de vivir sana.

Claro que hay días que la mente, con el ego en colaboración, te traiciona, trata de que te quedes pegado en la telaraña. Pero ahí entra el jugador del equipo más importante, el 10, la conciencia, hay que educar a la conciencia y ella no permite que me equivoque y retroceda. Como se logra? escucho y escucho en conciencia las meditaciones. Me chista y dice, no, no, fijate por donde te quiere llevar, pone el freno! Solo tengo que estar atenta y escuchar.

Encontré 3 voces en mi interior, como dije la mente, la conciencia, y la tercera es……… no puedo llamarla de otra manera que El Amor. Es la que me habla con una dulzura infinita, para mí que soy Cristiana, el Espirita Santo que me habita. Todos tenemos un pedazo de Dios dentro de nosotros. Solo es escuchar el tono de su voz interior, su tono dulce, tranquilizador, que me dice: tranquila, todo va a pasar. Tranquila vas a estar bien.

Hago mi mayor esfuerzo, sé que puedo no curarme, quizá mantenerme como estoy. Pero si mi interior está en paz, todo está bien. No pierdo la fe. Mantengo la confianza. Tuve en mi juventud una maestra espiritual que me internalizo muchas cosas, Chiara Lubich, agradezco a Dios por esto. Se ve que hay designios de Dios para cada uno, yo me aparte del camino y la enfermedad vino a ubicarme de nuevo. Encontré muchos Para Que en mi enfermedad.

Además de mis nuevos pensamientos que me sanan, tengo muchos a quien agradecer el amor sanador que me brindan, Stella Maris, sin ella no hubiera reencontrado mi camino, ni emprendido este nuevo sendero de sanación. Mi marido compañero incondicional de toda la vida, que ha generado cambios en su vida para ayudarme. Mis hijos que hacen lo que pueden, Silvi hasta nos invita a compartir encuentros con sus amigos. Isabel mi fonoaudióloga, que me brinda tanto amor. A Jimena con sus sms que me alientan. A Mariel, la terapista de la Fundación, a quien le comento mis cosas y me orienta con toda su dulzura. El Padre Pablo que

hace lo que puede y me da abrazos y bendiciones sanadoras. Mi comunidad parroquial, no dialogamos por mi situación, tengo que escribir y el mundo está apurado, pero me abrazan y me miman. No he podido asistir a muchos talleres y seminarios de la Fundación por la distancia, soy de Entre Rios, pero a los pocos que puedo concurrir, agradezco a todos los servidores que nos dan una oleada refrescante para que no nos desviemos, que sigamos en camino. Juntos es mejor dice Stella Maris, sí, solos es imposible. Que todos sean Uno……., dijo Jesús. Uno con todo y con todos, así es más fácil. Y hay que estar siempre atentos para vivir mentalmente sanos. Lo demás se da por añadidura.

CON MI ENFERMEDAD NOS TRANSFORMAMOS TODOS

Parece mentira, cuando me enfermé todo fue muy extraño, no entendía nada, mi familia tampoco, todo era tan oscuro, hasta que gracias a Dios me hablaron de la Fundación Salud. Necesitaba comprender qué me estaba pasando y qué podía hacer con tanto dolor, miedo, incertidumbre. Así fue como empezamos a ir con mi mamá y comenzamos a vislumbrar de qué se trataba, en definitiva, la vida.

En este tiempo que compartí en la Fundación, el cambio fue enorme, pero lo que más agradezco es la ayuda que le brindaron a mi mamá.

Ella, como mi acompañante, fue procesando todo lo que escuchaba en las charlas, y eso fue esencial cuando ella misma pasó a ser la paciente. Aplicó todo lo que pudo de mi plan de salud, día a día hacíamos las “tareas” que nos proponían, entre ellas, sanar sus vínculos con mi papá y su esposa. Su cambio fue increíble, al punto que terminó agradeciéndole a la esposa de mi papá que los cuidados que me brindó cuando ella no podía.

Incluso quería que la mujer de mi papá la acompañara al oncólogo y a la Fundación. Fue extraordinaria su transformación. Modificó su cabeza y su sentir. Realmente alcanzó la sanación. Ella fue extraordinaria, así como la paz que alcanzó su alma. Fue y es mi gran maestra.

Stella me dijo un día que pensara para qué vino mi enfermedad. Creo y siento que para que viniéramos aquí, el lugar donde comenzaron nuestros cambios. Mi mamá aprendió a perdonar y a sanar sus vínculos, tengo que agradecer a mi enfermedad por eso.

Hoy mi madre ya no está, pero aprendí mucho en esos últimos seis meses en los que aplicó todo lo que pudo de lo aprendido. Pudo partir con gracia, aceptando con dignidad su despedida. Vivió día a día sin aferrarse al resultado.

Y con respecto a mi miastenia, los inmunosupresores ya no hacen efecto en mi cuerpo, pero yo no estoy peor. Los médicos no entienden mucho, los análisis no dan muy bien, pero yo estoy bien. Parece loco, pero así es. Incluso creo que estoy mucho mejor que cuando llegué a la Fundación en 2006.

Ya no hay miedo, aprendí a disfrutar el momento, a no proyectar tan lejos, a agradecer lo que tengo. Ya no odio el respirador, hoy agradezco que exista. Agradezco que me sucedió a mí y no a mis hijos. Me acostumbré a decirles más seguido que los amo, al igual que a mis hermanos y a mi papá. Siempre los amé, pero no se los decía tan seguido.

Agradezco a Dios el marido que tengo. Sorprendentemente la enfermedad nos unió más, nos hizo más fuertes. Hoy podemos disfrutar de lo más sencillo y simple.

Como familia nos fortalecimos juntos ante lo que nos tocó y toca vivir. No es fácil, pero tampoco tan difícil. Con nuestros hijos compartimos las meditaciones y tratamos de dar vuelta los pensamientos negativos. Juntos incorporamos estas prácticas a nuestra vida.

Gracias a Stella y a la Fundación por ayudarme a ver que las recaídas de mi enfermedad siempre me enseñan algo, que “todo pasa”.

Gracias por tanto aprendizaje, por recibirnos con los brazos abiertos, por tanta comprensión, por tanto, tanto amor.